Las derrotas en el arranque del Clausura reabrieron el debate sobre la decisión de apartar a once futbolistas del plantel profesional de River Plate. Con un equipo sin respuestas tácticas y carencias evidentes en el mediocampo, la medida que parecía cerrada vuelve al centro de la discusión interna del club.
El contexto de las marginaciones
Tras el primer semestre de la temporada, la dirigencia encabezada por Stéfano Di Carlo, con aval del entrenador Eduardo Coudet, decidió apartar a 11 jugadores del plantel profesional. Estos futbolistas comenzaron a entrenar en el predio de Cantilo, popularmente conocido como "el container", mientras buscaban nuevos destinos. Entre los nombres relevantes figuran Germán Pezzella, Fabricio Bustos, Matías Viña, Kendry Páez y Giuliano Galoppo, entre otros.
El desequilibrio en el mediocampo
Lo que más llama la atención es el desbalance generado en el mediocampo. River marginó o despidió a siete volantes, reduciendo su disponibilidad de alternativas naturales para ese sector a apenas seis opciones. Este vacío se hizo evidente tras las caídas frente a Aldosivi y Barracas Central, cuando el equipo mostró carencias ofensivas y de control de juego.
Varios de los apartados llegaron con inversiones significativas o participaron en el Mundial 2026 con sus selecciones. Matías Galarza Fonda, Kendry Páez y Matías Viña regresaron de la Copa del Mundo para entrenar separados del plantel.
Mientras algunos futbolistas ya resolvieron su futuro—como Paulo Díaz, Maximiliano Meza, Juan Fernando Quintero y Franco Armani—, cada derrota reaviva la pregunta sobre si los marginados podrían haber aportado soluciones en un plantel que atraviesa uno de sus momentos más delicados.
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